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Ellas también lo hacen: este es el porno que consumen las mujeres

Ni 'Cincuenta sombras de Grey' es el contenido más subido de tono que suelen ver ni llevan descargados en sus teléfonos móviles películas X para poder visualizarlas cada pocas horas. Lo que sí viene quedando claro desde un tiempo a esta parte –por fin– es que las mujeres también ven pornografía, y la disfrutan tanto o más que los hombres. Pero, ¿qué sabemos realmente sobre sus gustos, hábitos de consumo y objetivos de las mujeres cuando ven porno? Bastante más de lo que crees.


La buena vida de las 'porn stars. Ni están traumadas ni se despelotan ante las cámaras porque han sufrido una infancia tormentosa. Al menos así lo reflejaban los datos de una investigación publicada en la revista 'Journal of Sex Research' según la cual las estrellas porno tienen una mayor autoestima, son más espirituales y se sienten más a gusto con sus cuerpos que las mujeres que no trabajan en la industria de los contenidos para adultos, o lo que es lo mismo, el resto de las mortales.


Asimismo, los investigadores aseguraron que las 'porn stars' tienen menos problemas en identificarse como bisexuales (un 67% en comparación con el 7% de las féminas ajenas a su profesión); confesar que comenzaron a practicar sexo a una edad más temprana (en torno a los 15 años); contabilizar más compañeros y compañeras sexuales que la media generalizada o, dado que disfrutan de bastantes más encuentros que los habituales, asegurar que se sienten preocupadas por poder contraer una ETS. No todo podía ser tan bonito.

Brecha salarial superada “La pornografía es una de las pocas profesiones donde las mujeres ganan más dinero que los hombres”, asegura​ Anna Pulley en 'Alternet', y esto resulta de lo más atractivo para las consumidoras que ven en las profesionales del porno una meta superada. Se estima que las actrices suelen ganar entre 600 y 1.000 dólares por escena –algo más de 500 o cerca de 900 euros– mientras que el salario medio para los hombres ronda los 150 dólares –130 euros– por acompañarlas en la misma toma.


El perfil medio de las protagonistas de las películas: es castaña, probablemente de California, tiene una talla 85 de pecho y probablemente se llama Nikki Lee

Según un estudio realizado por Jon Millward en base a las descripciones de cerca de 10.000 actores y actrices porno inscritos en Internet Adult Film Database, el perfil medio de las protagonistas de las películas para adultos se alejan del estereotipo de la rubia explosiva y tetona: es castaña, probablemente de California, tiene una talla 85 o 90 de pecho y probablemente –bromeaba el Millward– se llama Nikki Lee.


Tras analizar durante más de un año cuáles eran los contenidos más demandados en los principales buscadores online, los autores de 'A Billion Wicked Thoughts: What the Internet Tells Us about Sexual Relationships' (Plume) Ogi Ogas y Sai Gaddam, encontraron que el top 3 de las palabras clave más tecleadas por las usuarias eran 'jovencitos', 'maduras' y 'esposas engañando'. Chicos jóvenes con mujeres adultas, el porno MILF que tanto atrae a los varones, es también el preferido de ellas que sienten cierta atracción por las escenas de infidelidades y relaciones ocultas.


Según la encuesta ofrecida por Pornhub a El Confidencial en 2014, la duración media de la visita a la página es de unos ocho minutos, el tiempo ideal para masturbarse. No, no solo ven porno para pasar un rato divertido. De hecho el 73% de las participantes asegura que recurren a la pornografía porque es “un camino rápido para el orgasmo”. Al mismo tiempo, también sirve para explorar la propia sexualidad: un 39% saca ideas del porno para su vida amorosa, el 36% afirma que le ayuda a sentir mayor control en sus relaciones y el 32% considera que consumirlo es parte natural de cualquier vida sexual sana.


Las historias sin pies ni cabeza en las que los personajes practican sexo sin mediar palabra hacen las delicias de las mujeres

Tal y como aseguran en su libro los neurólogos Ogas y Gaddam, sólo el 2% del total de las suscripciones a sitios web pornográficos de pago se realizan con tarjetas de crédito con nombres de mujeres. Teniendo en cuenta la enorme oferta gratuita existente y el anonimato que ofrece la red de redes, ¿por qué pagar o dar datos de más?


Aunque las imágenes eróticas y sensuales, la iluminación o la música pueden jugar un papel importante para hacer que la película en cuestión resulte más atractiva, eso no quiere decir que a las mujeres no les guste el porno duro. Sin ir más lejos, los contenidos para mujeres elaborados por la directora Candida Royalle, que son de los más explícitos y se olvidan de filigranas, venden una media de 10.000 ejemplares al mes. Las historias sin pies ni cabeza en las que los personajes practican sexo sin mediar palabra hacen las delicias de las mujeres que, lejos de la idea preconcebida de que no quieren ver disparos de semen a la cara de las actrices porque empatizan, disfrutan viendo escenas bastante alejadas de su realidad sexual.




Según una encuesta realizada por la revista 'Marie Claire', y como cabría esperar, no todas las mujeres se decantan por la búsqueda de relaciones sexuales explícitas entre una atractiva mujer y un corpulento varón que, sin ton ni son, se ponen a practicar sexo allá donde sea que se hayan encontrado. Las relaciones heterosexuales son las más consumidas, pero le sigue muy de cerca el sexo lésbico. De hecho, se calcula que hasta un 44% de las féminas se decanta por ver relaciones entre dos mujeres e incluso un 13% siente predilección por el sexo gay entre hombres.


Fue en el año 2008 cuando la investigadora Meredith Chivers se propuso descubrir qué factores excitaban físicamente a las mujeres. Para ello, expuso a un grupo de féminas a la visualización de imágenes con un alto contenido sexual –masturbación, penetración, dos mujeres en la cama, sexo anal, orgías e incluso vídeos en los que se podían ver a dos chimpacés bonobos apareándose– para descubrir qué les excitaba. ¿La respuesta? Prácticamente todo, aunque, para ser fieles al estudio, ciertamente las imágenes de hombres desnudos despuntaron un poco por encima de las demás. Eso sí, Chivers encontró que se daba una clara desconexión entre lo que estaba sucediendo en sus cuerpos con lo que ocurría en sus cerebros. Es decir, físicamente estaban encendiéndose, pero no eran conscientes de ello.


Basta ya de creencias totalmente desfasadas. Las mujeres también ven porno, y para nada son una minoría marginal. Según los últimos datos de Nielsen, uno de cada tres adultos que navegan por los sitios web de pornografía son mujeres. De hecho, en el año 2007, casi 13 millones de féminas consumían porno mensualmente; y, ojo, porque las cifras podrían continuar aumentando: según la mencionada encuesta de Marie Claire, un 10% de las mujeres admiten hacerlo a diario. Fuente: elconfidencial.com