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"El hilo rojo" y el morbo de la infidelidad femenina

10.06.2016 – 10:20 H.

Erika Halvorsen, autora de la novela Su novela pasó al cine, donde arrancó con éxito. "Todos tenemos un pendiente", advierte la autora. La película generó revuelo mediático por el romance entre actores: la China Suárez, Benjamín Vicuña y una modelo que en la vida real se quedó afuera del triángulo amoroso. Ya la vieron más de 500 mil espectadores. Pero el libro -con un argumento que difiere de la versión cinematográfica, más romántica- también pega fuerte: está entre los cinco de ficción más vendidos. ¿Qué tiene El hilo rojo? ¿Por qué la primera novela de Erika Halvorsen seduce? Ella contesta: "En parte tiene que ver con proyectar el propio deseo, aunque leas con tu marido al lado y no se lo digas, vos deseas que te pase algo así".


El texto narra el reencuentro, años después, de Abril y Antón. Se conocieron en un vuelo, se sedujeron, tuvieron sexo furioso en un aeropuerto y nunca se volvieron a ver. Nunca, tampoco, se olvidaron, como si algo los uniera. Aunque ahora hay hijos y dos familias formadas, se cruzan otra vez. Se vuelven a desear. Prueban el sexo apasionado, la vitalidad y nacen las preguntas.


¿Qué tema explorás en la novela? El eje es el deseo y la represión. También se pone en juego la fantasía de que quizá todos tenemos un "pendiente" con alguien y sabemos que aunque planees toda tu vida de acá hacia adelante, si reaparece ese otro, de un viaje, del secundario, puede poner todo en crisis.




¿El deseo femenino es un tabú? Creo que sí. De hecho, muchas lectoras me escriben diciendo que se volvieron a erotizar con el libro, porque les permitió fantasear. Persiste un mandato de que la mujer se tiene que anestesiar una vez que se casa y tiene hijos. El hombre se sienta a mirar culos y tiene "permitidos". Para la mujer, todavía está mal visto que exprese algunos de sus deseos. En ese sentido, hay algo con la comprensión de la infidelidad en la mujer que todavía atrasa.


Aparecen prejuicios... No hay que juzgar lo que hace una persona en la cama. Avanzamos con el matrimonio igualitario, la diversidad de género, todo eso... pero en la mujer heterosexual la infidelidad se condena y se castiga con fuerza. Sin embargo, vende a morir, en las revistas, en los programas de chimentos... ¿Por qué a tanta gente le interesa saber lo que pasa en la cama de otros, si tienen sus deseos y represiones trabajadas? ¿Qué nos pasa con eso? Hay un morbo ahí que sigue convocando.




¿De qué se trata ese morbo? Yo creo que colocás en el otro tus deseos, tus frustraciones y surge algo que hasta puede ser liberador. Ves que el otro llevó su deseo más allá.


​¿La novela discute esa realidad? Yo creo que la novela ayuda a mirarla, después el análisis es muy personal. La mujer logra un nivel de vibración diferente en esa fantasía aunque no concrete la infidelidad. Tener un tercero, que avive el fuego, aunque sea un compañero de trabajo, alguien que te manda un WhatsApp, eso estimula. Esta ficción conecta con esas fantasías.


¿Se puede desdramatizar la infidelidad? No digo que la gente tenga parejas abiertas, ni salga a buscar la infidelidad... En la novela, Abril y Antón no salen a buscar con quién meter los cuernos. Se trata de una historia que los sorprende y los atraviesa. De algo profundo que les pasa. Y hay algo de eso prohibido que en realidad todo el mundo quiere que le pase. ¿Tienen que ser fieles al otro o fieles a si mismos con lo que les está pasando? Los dos estaban cómodos y había algo apagado en ellos. Se les presenta una oportunidad.


Decir "no" a ese reencuentro, ¿hubiera sido tranquilizador? Si te toca desear a otro que no es tu pareja, te tenés que hacer cargo, atravesar la experiencia, sin lastimar, claro. ¿Cuál es la diferencia entre desear a otro y reprimirlo? Ya está instalado el triángulo. Creo que tapar el volcán no es una buena opción.