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El sexo con mi papá es lo más

María tenía 24 años. Ya había tenido varios novios, como todas las chicas de su edad. Había tenido muchas relaciones sexuales, como todo el mundo, algunas muy satisfactorias, otras no tanto, pero la verdad es que ella sentía para sus adentros que le faltaba algo. Un día hablando con su mejor amiga del tema, esta le dijo que si quería probar algo nuevo, que había un lugar donde podía disfrutar de cualquier cosa. Su amiga le dijo que ella había estado un par de veces, y que además de disfrutar plenamente de sexo, de cualquier sexo, les pagaban a las chicas. María le dijo que eso era un puticlub. Su amiga le dijo que no, que era una casa distinta, tu elijas lo que querías y venían clientas a hacerlo, que las chicas llevaban mascaras para no ser reconocidas y como mucho podías estar tres veces, no más. María paso varios días pensando en eso y al final decidió acompañar a su amiga. Ya en la casa, su amiga pidió la sala lésbica, cosa que sorprendió mucho a María, ella después de sopesar todas las opciones que había, se inclino por una en la que ella estaría atada y se sometería a un hombre, pero sin sado.


La llevaron hasta la sala, la desnudaron completamente y le ataron las manos al techo. Su cuerpo quedo solo cubierto con una máscara de carnaval estilo veneciano que cubría su rostro, quedando todo su cuerpo desnudo a merced de quien entrara por la puerta. La luz era tenue, más bien casi oscura, a excepto donde se encontraba ella. la puerta se abrió, Marie vio la silueta de un hombre a contraluz, un hombre que tras unos segundo de contemplarla se aproximó a ella, quedando casi a su lado. María lo observó tranquilamente bajo el secreto de su identidad que la máscara ofrecía. El hombre llevaba un batín y una máscara muy parecida a la suya. Ella se sentía un poco excitada por su situación, pero también algo preocupada por lo que aquel extraño disidiera hacer. El hombre puso sus manos en la cintura de ella. Las tenias calientes y suaves. Acaricio su cintura, deslizo sus manos por ella hasta sus piernas acaricio suavemente con las yemas de sus dedos un tatuaje que María tenía en su monte de venus, una mariposa encima de una flor, tatuaje que se veía gracias a que ella estaba totalmente depilada. Luego volviendo a subirlas hasta sus hombros.


A María empezó a gustarle cada vez más esas caricias. Luego sus manos se posaron en sus pechos, acariciándolos con suavidad. Los pezones de María se pusieron duros al momento. El hombre pasó un par de veces sus dos manos en ambos pechos y luego sus dedos acariciaron sus pezones. Maria gimió ante esas caricias, ya no estaba preocupada, ahora quería sentir, quería disfrutar de aquel extraño. El hombre puso su cabeza al lado de sus pechos medianos, sus labios rozaron sus pezones, Maria gimió más fuerte. La lengua salió para hacer parias pasadas en un pezón y dirigirse al otro. A ella en esos momentos le hubiera gustado tener las manos libres, le hubiera gustado agarrar la cabeza de ese hombre y aplastarla más contra sus pechos. La boca y lengua del desconocido la estaba volviendo loca. Noto como su concha cada vez estaba más mojado. El hombre bajo sus manos l tatuaje de Maria, volvió a acariciarlo y acto seguido sus dedos se deslizaron a la concha de ella.


Abriéndose al paso de los dedos, el calor que desprendía con la humedad de la excitación, hizo que los dedos entraran dentro de ella casi sin querer, provocándole un gran gemido de placer. El hombre separo su rostro de los pechos de ella y de un tirón se arranco la máscara, pues le estorbaba algo para lamer los pechos de ella. A maría se le paralizo el mundo, aquel hombre era su padre. Tuvo un momento de pánico, de nulidad total, sus ojos miraban fijamente a su padre sin poder creer lo que estaba viendo. El hombre volvió a lamer los pechos de ella, volvió a meterle los dedos en la concha. la mente de maria decía no, pero su cuerpo empezó a ganar terreno y quería mas. El hombre se separa un poquito de ella y se quito el batín. Ella observó a su padre desnudo, lo había visto muchas veces en calzoncillos, pero nunca totalmente desnudo. Sus ojos se fijaron en el miembro erecto de su padre. No pudo remediarlo ya que estaba súper excitada. Se alegro mucho al ver que su padre tenía una pija grande como a veces sin querer había imaginado. Quiso sentir vergüenza por lo que estaba ocurriendo, pero también savia que su padre no la reconocía. El se acercó, la acaricio, lamio de nuevo sus pechos, y fue bajando su boca por su cuerpo. A María le desapareció la vergüenza, el desconcierto de saber quién era, ahora solo el placer la estaba invadiendo y pese a hacer un esfuerzo por rechazar todo eso, ella quería más.


El hombre introdujo su cara entre las piernas de ella y lamio su carnosa concha, notando el ardor del deseo en sus labios, su lengua lamio su clítoris, haciéndola gozar. Después se dio la vuelta, acaricio su culito y se lo abrió un poco,, la pija de él quedo en su culo, que poco a poco fue penetrándola. Para ella no era la primera vez y gimió de placer, esta vez sin aguantarse., solo dura unos segundos, porque su padre la saco y volviéndose a poner delante de ella, la agarro de los pies y la levanto, su pija quedo entre los labios de su concha sin meterla, Maria esta apunto de correrse de tanto placer. El restregó su pija por la concha de ella y seguidamente entro la puntita. Maria grito al sentir la pija de su padre dentro, era grande y dura. Mientras su padre la penetraba ella comenzó a correrse. La pija de su padre entro toda dentro de ella y comenzó a cogerla, entraba y salía con rapidez, mientras él le daba algunos azotes, no muy fuertes en el culito de ella. la excitación volvió rápidamente. María habiéndose corrido quería mas, savia que lo volvería hacer, pues volvía a estar ardiendo por dentro, y así paso. Cuando su padre derramo su semen caliente dentro de su concha ella estallo también en una gran explosión de placer que le recorrió todo el cuerpo.


Su padre la dejo con suavidad en la posición original, beso los labios de ella a trabes de la máscara y abandonó la habitación. Maria estaba debatiéndose entre un monto de sentimientos, por un lado savia que no podía pasar eso, pero que había pasado, que estaba mal, pero que había disfrutado como nunca antes lo había echo y que le había gustado tanto que le daba rabia que hubiera acabado. Esa noche no coincidió con su padre en la casa, pero si al desayunas del siguiente día. Su padre se porto como siempre, con las mismas cosas, las misma bromas, mientras ella intento disimular, aunque un par de veces tanto su padre como su madre le preguntaron si le pasaba algo, ya que la veían un poquito rara. Ella no podía quitarse de la mente ver a su padre desnudo, con su pija entrando dentro de su concha. y cuando se dio cuenta comprobó que sus braguitas estaba mojadas solo de pensarlo. Pasaron un par de días más y tanto su hermano como su madre marcharon a Barcelona a preparar el piso de él para comenzar la universidad. Quedando ella y su padre solos en el piso todo el fin de semana. El sábado a la noche cenaron pizza los dos y vieron una película juntos, su padre como si nada y ella siempre disimulando. Se preguntaba desde cuando su padre asistía a sitios así y el por qué, también pensaba que seria a igual que ella, porque necesitaba algo mas en el sexo que lo que le estaban dando. Ella se retiro y su padre se quedo un poco más.


Al ir a dormir paso por delante del cuarto de María y en un acto reflejo sin importancia miro dentro, ya que la luz estaba encendida. Vio a su hija completamente desnuda encima de la cama. Retiro la vista y siguió caminando. Solo había dado dos pasos cuando para, algo le llamo la atención y decidió volver a mirarla escondido entre la oscuridad del pasillo. Maria sabía que él la observaba y también savia lo que estaba tratando de ver, asique ella hizo como si se moviera involuntariamente y dejo a la vista la totalidad de su cuerpo desnudo, quedando su concha en dirección a la puerta. El padre abrió totalmente los ojos, al ver el tatuaje de la mariposa en la flor en su monte de Venus y se fue rápidamente a su habitación. No habían pasado más de cinco minutos cuando Maria llamo a la puerta y entro ella habitación, su padre estaba solo con una toalla puesta en la cintura, ella llevaba un ligero pijama. Se le quedo mirando fijamente, ninguno pronuncio palabra durante unos segundos que parecieron horas. -Ahora ya lo sabes papa- dijo ella -Vete a tu cuarto, por favor, y olvidemos lo que paso. -No papa- los dos disfrutemos y mucho María se fijo que la pija de su padre estaba erecta entre la toalla. Y se acercó a él -María por favor- dijo nervioso el padre. Pero maria agarro la toalla y miro a los ojos de su padre, este no hizo nada por detenerla. De un tirón se la quito quedando la pija delante de ella en su máximo esplendor.


María se arrodillo despacio, su padre cerró los ojos y María acaricio la pija, luego sus labios se deslizaron por ella como un pañuelo de seda lo hace cayendo desde una altura. Sus manos agarraron los huevos del padre y los acariciaron, mientras su boca lamia sin cesar. El padre abrió los ojos y gimiendo puso sus manos en la cabeza de su hija y empezó a hacer movimientos como si se la estuviera follando por la boca. Poco después le arrebato el pijama descubriendo que no llevaba ropa interior. La puso en la cama boca abajo, los pechos de María se aplastaron con las sabanas, noto como las manos de su padre recorrían sus espaldas, como a acariciaba su culito, como pasaban atreves de sus nalgas y entraban en su concha, que ya ardía tanto o más que aquel primer encuentro. Pues ahora no tenia que preocuparse por que la descubriese, tres dedos de su padre la cogieron durante unos segundos arrancándole un orgasmo que grito con soltura. Seguidamente noto como la pija de su padre pasaba atreves de su culo en busca de su concha. la punta entro despacio, y fue entrando muy despacio, el quería que ella gozara del todo. María iba disfrutando de cada centímetro de pija en ascenso a su interior. Gimiendo sin cesar., noto como los huevos de su padre se aplastaban contra su culo y como esa pija la invadía toda por dentro.


Cuatro azotes sin ser demasiado fuertes acompañaron a la entrada y salida de la pija de su padre de su concha, empezándola a coger suavemente y tomando cada vez mas ritmo. María levantaba el culito un poco para poder ser follada mejor en las envestidas de su padre. Apretó la concha con fuerza al sentir que se iba a correr, dejando la pija dentro, jamás pensó que tener algo tan duro dentro y ardiente le produciría tanto placer, su padre apretó todo lo que pudo al culito, como queriendo que entraran sus genitales también. Los músculos de María se contrajeron, un chorreón de liquido ardiente estallo en su concha, pero no era el de su padre, si no el de ella al tener el orgasmo, grito, gimió y quedo exhausta al recibir aquel orgasmo. Su padre siguió fallándola, pero ella se dio la vuelta, agarro la pija y se la metió en la boca. La lamio con fuerza, con mucho ritmo acompañándola de masajes con las manos, cuando él iba a correrse ella se llevo la pija a sus pechos y la estrujo con ellos, haciendo que el semen caliente se esparciera entre sus tetas, entre sus pezones. Aquella noche durmieron en la misma cama, tuvieron sexo un par de veces mas, a igual que la noche siguiente. El lunes volvió la madre y … Bueno, esa es otra historia.