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Con un desconocido del chat

Serían como las 3 de la tarde de un jueves, el trabajo en la oficina era muy poco, incluso desde las 11 de la mañana ya lo había terminado y después me puse a navegar en la red viendo un poco de todo, fue cuando recordé un chat de mi ciudad y entré, después de buscar plática en una sala y no encontrar, me cambié a la sala gay Había pocos usuarios y pocos escribían, llamó mi atención un usuario que escribió que tenía interés de conocer a alguien por una zona específica y coincidió que es la zona donde está mi oficina, lo saludé por privado y contestó y charlamos un rato, después nos dimos ubicación y resultó estar solo a dos cuadras. Después de más charla, me invitó a conocernos y tomar algo en un parquecito afuera de su casa, un poco nervioso acepté y después de 10 minutos quedamos de vernos.


Llegué al lugar indicado y no había nadie, pero pude ver que alguien salía de una puerta y por las características que me había dicho, estaba seguro que era él. Un chico de 23 años, de tez blanca, quizá talla 30, un poco robusto, vestido de blanco uniforme de estudiante de medicina. La idea original fue que yo le contara algunas experiencias, ya que solo lo había hecho una vez con algún chico y no tenía mucha experiencia, aunque su idea es experimentar con un chico de su edad, ya que yo le llevo 10 años de edad, charlar y conocernos no estaría mal. Nos saludamos y un poco nerviosos comenzamos a charlar y le pregunté que había hecho con el chico, me dijo que solo se masturbaron mutuamente, pero que sentía curiosidad de más y no sabía que rol le gustaría jugar, que me invitó a charlar porque le inspiré confianza.


Después de un rato de charla amena y preguntas que me hizo, le comenté que debía irme, nos despedimos y le dije que me parecía un buen chico, que tenía buen cuerpo y se le veía un buen culazo con esos jeans ajustados, me agradeció y cuando camino para mi oficina, me habla: —espera una pregunta más… ¿me dejarías masturbarte? también me pareces atractivo y quisiera masturbarte. —Claro, si quieres, no estaría mal —contesté. —Si quiero, podríamos pasar a mi casa si gustas, mi mamá está trabajando y llega por la noche. —Ok vayamos un momento. Aun con más nervios, lo acompañé a su casa un poco indeciso, pero la charla me había puesto muy caliente y la verga la traía muy tiesa. Cuando entramos preguntó si quería ir a su habitación o a su sala, preferí la sala y cuando caminamos aproveché para romper el hielo y toqué su trasero. Él volteó a verme con una sonrisa y así caminamos, yo agarrándole el culo. Me senté en el sofá y él a lado mío, me desabroché el cinturón y bajé mi pantalón a la rodilla, me quedé solo en bóxer ajustado y él vio mi bulto, alargó la mano y lo sobó sobre la tela, después lo sacó y comenzó a masturbarme con sus manos un poco frías y temblorosas.


—La tienes muy bonita. —Qué bueno que te gusta, ¿está más bonita que la que masturbaste anteriormente? —Creo que sí, la tuya es un poco más grande y me gusta que tengas los vellos púbicos no muy largos. —qué bueno que te guste, es toda tuya, puedes no solo masturbar si quieres puedes acariciar mis huevos y mis vellos. —gracias, si lo haré. Me relajé y me puse cómodo para disfrutar de la masturbada, así estuvimos quizá 5 minutos, él sobaba mis huevos y acariciaba mis vellos púbicos con una mano y con la otra sobaba mi glande, uff sentía delicioso. Le dije «no estarías más cómodo hincado frente a mí, así no te esfuerzas», y contestó que sí. Se hincó frente a mí y con más comodidad siguió masturbándome y noté que ya con más confianza acariciaba parte de mi pierna y en ocasiones acercaba un poco su cara. —quisieras probarla. —no lo sé, me acerco porque me gusta su olor. —Puedes olerla, las vergas huelen rico a macho. —no lo sé, temo que tu verga pegue en mi cara y no creo estar preparado para más. —no te apures la hago a un lado y tú respiras mis vellos púbicos ¿te parece? —está bien, lo intentamos. Tomé mi verga con mi mano izquierda y la jalé hacia un lado y con la mano derecha tomé su cabeza por parte de la nuca y la acerqué a mí. Sentí su rostro tibio en mi pubis, sentí la respiración de su nariz justo donde empieza a nacer el tronco de mi pene, lo retuve ahí un tiempo, mientras hacía movimientos circulares, «te quiero oler los huevos» me dijo.


Aflojé un poco su nuca y bajó hacia mis huevos, tenía metida toda su cabeza en mis piernas. En ese momento solté mi verga y pude ver y sentir como parte de ella estaba posada en su frente, junté las piernas para atraparlo entre mis muslos, él seguía respirándome. Después aflojé las piernas y él subió su rostro, estaba frente a mi verga a dos centímetros y veía como de la cabeza salía liquido preseminal, no le dije nada, solo lo volví a tomar de la nuca y lo acerqué, él abrió levemente la boca y sacó la puntita de la lengua para probar parte del tronco, hice mi cadera hacia atrás y bajé mi verga de forma que la punta quedara justo en su boca, volvió a sacar la lengua para probar y empujé su cabeza hacia mí, sentí como entró la mitad de mi pene en su boca tibia, subió la mirada y le dije «cómetela». Aceptó con la cabeza y comenzó a chupar mi pene de forma inexperta, pues, aunque lo hacía muy bien, a veces me lastimaban sus dientes, pero después de explicarle, corrigió. Después de 10 minutos sentí que me corría y le pedí que parara, lo puse de pie y desabroché su pantalón y lo bajé, de su bóxer azul pude ver que tenía partes húmedas del líquido preseminal que salió por su excitación. Bajé su bóxer y salió ante mí una verga de tez clara como de 17 centímetros, un poco chuequita, con circuncisión y con grandes venas en la parte de abajo, vellos negros algo largos y desaliñados y unos huevos normales y peludos, era un hermoso ejemplar.


Me acerqué, la respiré, olía levemente a orines y semen, lo tomé de los dos huevos con la mano derecha y con la otra agarré una de sus ricas nalgas y comencé a mamar esa verga, me supo muy rica, estaba tibia y suave. Él me tomó con sus manos de la cabeza y comenzó a bombear su pedazo de carne dentro de mi boca, se la chupé por un lapso quizá de 10 minutos hasta que me dijo acabaria y paré, lo volteé para verle el culo y lo tenía respingado y carnoso, se lo acaricié y pasé la lengua por sus glúteos y le di pequeñas mordidas. Me levanté y lo abracé por la cintura, tenía su nuca a la altura de mi boca y levemente pasé mi lengua, a la vez que con una mano agarraba su muslo y con la otra sus huevos y verga, sentía su culo respingado y terso rosando mi verga, él gemía de placer y noté que empezó a menear la cadera, mientras sus manos agarraban mis muñecas para que no moviera mis manos de su verga y muslo y a la vez apoyarse para hacer movimientos circulares con el culo. —papi te quiero coger —le dije. —no lo sé… me va a doler tu vergota papi. —no, quizá un poquito, pero después lo disfrutarás. —la verdad es que me gustas para que seas el primero, métemela por favor. —necesito un preservativo. —no tengo papi, pero si quiero probar. Por no ir preparados ese día no pude tirarme ese culito sabroso, pero restregué mi verga por todo su culo y puse la punta en su ano y presioné leve, eso lo puso muy caliente de forma que se volvió a hincar a mamar, yo me recosté en el sofá y él siguió mamando, hincado en el piso, mientras yo cerraba los ojos y disfrutaba, después alargué la mano para acariciar ese culo rico, él al sentir mi mano se posicionó de modo que puso su culo a mi disposición para que no alargara mucho la mano. Cuando abrí los ojos, vi como entraba y salía mi verga en su boca y un culo carnoso y redondo frente a mí, me recorrió una excitación y levanté el torso y tomé con las dos manos ese culo y lo subí sobre mí, de manera que quedamos en un rico 69.


Me perdí subiendo y bajando, lamiendo esa rica verga y ese gran culo. Fue poco el tiempo que estuvimos así, de pronto sentí que algo caliente me caía en el cuello, mientras yo dedeaba y lamía ese culo, bajé el rostro para ver y fue cuando parte de su semen me tocó en la mejilla, no aguanté más y me metí unos de sus huevos a la boca y me corrí como nunca. Después de varios espasmos de semen, quedamos satisfechos, saqué su testículo de mi boca y sentí que mi mejilla estaba casi pegada a su pierna con semen, y seguimos así unos segundos más, dando los últimos quejidos de placer, en mi nariz tenia justo el glande de su pene que perdía tamaño y ante mis ojos veía vellos y más vellos y dos testículos, un tanto rojos por las succionadas que le di y pensé ¿y este chico no se pensara bajar de mi cara? Poco a poco despegó su pierna de mi mejilla y lo vi caminar al baño, en breve regresó con papel higiénico y me compartió. Nos limpiamos, agradecimos mutuamente y ahora somos grandes amigos con derechos.