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Vuelta a casa

Aterrizamos a las 12,30 de la noche, el consabido “Bienvenidos a Madrid” daba por terminado el vuelo de 19 horas de vuelta del viaje de trabajo que durante algo más de dos semanas había tenido que hacer. Había sido muy duro, no me había tenido un minuto de tregua en el trabajo, incluidos los dos fines de semana, lo que sumado a la semana que por diversos motivos me habían impedido ver a Juan, mi macho, suponía que llevábamos casi un mes sin vernos. Durante toda la estancia estuve concentrado en el trabajo día y noche sin pensamientos para nada mas pero al subir en el avión de vuelta me relajé y dada la duración del vuelo me eché mis sueñecitos que solían tener su carga erótica y en un par de ocasiones estuve a punto de ir al lavabo y aliviarme pero me contuve para poder desahogarme a gusto con Juan cuando llegase a Madrid.


En cuanto llegué a la terminal y recogí la maleta envié a Juan un mensaje de que ya estaba aquí y que nos veríamos al día siguiente, tomé un taxi y a eso de las tres de la madrugada y bastante agotado llegué a casa y sin mas historias a dormir hasta el día siguiente que era sábado. Me desperté casi a las once de la mañana y como era de esperar con la tienda de campaña bien montada, me duché, afeité bien apurado y me marché casa de Juan. Antes le llamé para avisar que ya iba y en las condiciones de calentura que llevaba y que no podía esperar mucho. Cuando llegué a su casa, con una erección de primera, llamé a la puerta y me salió a recibir con un batín cortito de seda y, como ya me esperaba, sin nada debajo. Casi no nos dio tiempo ni a cerrar la puerta. Nos abrazamos y nos dimos un buen morreo, yo le metí la mano por debajo del batín y me encontré una polla bien tiesa. Se la acaricié con pasión mientras él me desabrochaba cinturón y pantalones, me bajó todo hasta los tobillos, le metí la polla entre sus huevos y su muslo, él apretó las piernas y yo empecé un movimiento de mete y saca como si estuviéramos follando.


Ni que decir tiene que los gemidos y jadeos fueron inmediatos y en poco tiempo hubo un tsunami de semen en el sexo de de Juan. A continuación y en justa recompensa, ya que él también estaba caliente, le relajé manualmente. Nos sentamos un rato a tomar un café mientras me contaba que había hecho en mis días de ausencia y a darle los regalos que le había traído. Como era de esperar nos estuvimos haciendo caricias y toqueteos, hasta que los dos nos volvimos a empalmar y decidimos darnos una ducha juntos para disfrutar porque lo anterior había sido un desahogo salvaje. Dentro de la ducha nos enjabonamos bien las espaldas y las nalgas y dimos la vuelta para enjabonarnos bien los dos sexos y acariciarnos nuestras zonas depiladas. Dado que ya estábamos a tono salimos de a ducha, nos secamos y yo me lubriqué el ano con un lubricante vaginal que uso y se lo ofrecí a Juan que ya se había lubricado el pene con vaselina. “Ábrete de piernas que te voy a dar lo que te mereces” Yo me abrí de piernas y me separé las nalgas para ofrecer mi ano a la polla de Juan que empezó a frotar la punta de su pene bien lubricada contra mi ano lo que me producía escalofríos de gusto y unos nervios que me hacían temblar las piernas “Ay no seas cruel y métemela ya y no me hagas desearlo mas pero házmelo suavecito.


Notas ya como te entra? Ya te he metido la bellotita” Me puse a cuatro patas y empezaron los jadeos y los gemidos de placer “Ahhh así mi vida, métemela toda, que gusto me das, lo que he echado de menos que me llenes el agujerito” Lo cierto es que yo soy bastante ruidosa cuando me encula Juan que solo gime cuando se corre. Juan me tenia abrazada por la cintura con un brazo y con el otro acariciaba mi sexo con una suave y deliciosa paja. Yo le estimulaba: “Así mi vida ya noto tus huevos contra mi culito, me la has metido entera, sácala despacito hasta la puntita” Yo he aprendido a apretar el esfínter y eso hace que el roce de la polla se mas intenso y nos da un enorme gustazo “Así mi vida apriétame la polla con tu culito que me vuelves loco” “Clávamela otra vez que cada vez me das mas gusto” “Toma polla y goza como una perra” “Asi, así mi vida métemela deprisa y córrete dentro de mi” Como es habitual cuando me está penetrando y llega el momento, se para, me coge las caderas con las dos manos agarrando con fuerza, se aprieta contra mi culo, corta la respiración y se corre entre profundos gemidos “ Ayyy mi amor ya no puedo mas, toma toda mi leche, Ohhh que gusto” y llenó mi culo con su leche calentita.


Nos vestimos, Juan normal y yo como una damita que soy, sostén con espuma de goma para rellenar las tetitas, una blusita negra transparente, un tanga sexy de encaje negro, liguero y medias (nunca pantys) negras con costura, un pañuelo rosa a la cabeza y zapatos rojos de tacón de aguja todo lo cual lo tenemos guardado en casa de Juan junto con algunos juguetes como una vagina artificial o un consolador vibrador que a veces usamos. Además me pinto los labios de carmín rojo, lo que me da, junto con la sombra negra de ojos bien exagerada, un aspecto de auténtico putón. Cuando tengo tiempo me pinto las uñas con esmalte del mismo rojo que los labios. Y vestidos así, Juan como un mozo atlético y yo como un putón nos hicimos la comida y echamos la siesta en el sofá. Cuando nos despertamos, preparé un te y, sentados en el sofá, le conté a Juan como me habían ido las cosas. La posición en el sofá hace que se me suba la falda y procuro que se me vea el final de las medias y parte del liguero y de mis muslos, la foto es bastante erótica y yo misma, que me veo reflejada en un espejo, me llego a poner cachonda con la vista. Según hablábamos nos acariciábamos y nos dábamos besitos y la temperatura iba subiendo. Cuando nos besamos sentados en el sofá Juan se echa sobre mí y me mete la mano entre las piernas acariciándome la cara interna de los muslos lo que me pone bien cachonda y yo le devuelvo mordiéndole el lóbulo de la oreja y metiéndole la lengua en el oído, lo que le pone particularmente salido.


Le dije que porque no ponía algo de música suave y bailábamos un poco; así lo hizo y nos abrazamos, él me tomó la espalda y yo con las dos manos por detrás de su nuca apretando mi sexo contra el suyo besándonos y frotándonos uno contra otro. Juan me metió la mano debajo de la camisa, me desabrochó el sostén y me empezó a acariciar las tetas y chuparme los pezones. Me quitó sostén y camisa y empezó a mordisquearme los pezones de unas tetas bastante respetables que tengo fruto de mis actividades deportivas. Mientras tanto yo le quité la camisa y le desabroché el cinturón y de un solo golpe le baje la cremallera, con lo que los pantalones cayeron al suelo y quedó solo con el slip. Seguimos bailando y yo, en plan guarrón le metía la pierna y le frotaba la entrepierna a lo que él correspondía frotándose aun mas. En un momento me levantó la parte de atrás de la falda, me acarició las nalgas, me levantó la tirita del tanga, me dio unos toquecitos en el ano y empezó a desabrocharme una de las medias del liguero, se sacó el miembro y empezó a restregarlo contra mi muslo al tiempo que yo ya notaba que estaba lubricándose. Seguimos el sobeteo y le hice sentarse en el sofá, ni que decir tiene que los dos teníamos las pollas bien tiesas pero era su momento. Me senté a su laso, le saqué la polla y se la empecé a chupar mientras él estaba echado hacia a tras con la camisa desabrochada y los pantalones a medio muslo, en una posición que a mi me pone mucho porque me recuerda a las putas haciendo una mamada al cliente en el coche.


Nos veíamos reflejados en el espejo que teníamos enfrente lo que añadía un punto más de morbo. Pasado un rato Juan me dijo: “Que gusto me estas dando y encima estoy viendo como te mueves y la cara de puta viciosa que pones” “Pues anda que la cara de angelito que pones y los gemidos que das cuando te chupo la bellota; te voy a dejar sequito” le contesté Me remangué la falda, me desabroche la media que quedaba sujeta al liguero y después de moverme hacia un lado la tira del tanga me senté encima de su pene erecto con buen cuidado de que me penetrase. Así empezamos lo que llamamos “el caballito”, él masturbándome y dándome azotes y pellizcos y yo subiendo y bajando mi culo para frotar su polla y darle bien de gusto y yo también, Una vez que se corrió y antes de lavarnos porque su leche me escurría por los muslos, Juanito me masturbó dejándome el tanga manchado de su leche y la mía. Yo quería mas, así que me puse un tanga limpito y me volví a colocar las medias en el liguero y la faldita en su sitio pero con los pechos al aire.


Para que Juan pudiera disfrutarlos y se fuera poniendo cachondo, nos sentamos en el sofá en la misma situación que ya he explicado y que a Juan tanto le gusta, con la falda levantada y enseñando la parte de arriba de las medias, el liguero y parte del tanga. Seguimos con las caricias, sobeteo, mordisquitos y chupones y los besos que me da echándose encima y metiendo la mano entre mis muslos y acariciándome el perineo, lo que me pone bien cachonda. Después de un buen rato de juegos nos tumbamos en el sofá, me quité el tanga pero me dejé el resto cuidando de reflejarnos en el espejo para calentarnos aun mas y nos hicimos un larguísimo 69 de mas de media hora chupándonos la polla, los huevos, el perineo y el ano con una enorme lubricación con saliva, a pesar de las corrida que ya llevábamos, el final fue delicioso después de un buen rato de jadeos y gemidos, que a mi me ponen cachonda como una perra aunque sea yo la protagonista. Cenamos y pasamos la noche juntos ya más tranquilos.