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El zapatero y mi marido atienden mi concha

Había sopesado reservarme y no contarle a Mario mi glorioso encuentro con el viejo zapatero, el cual me había dejado extasiada, pero al final pensé que engañaba a mis principios y mi forma de ser, por lo que le conté con pelos y señales el glorioso polvo que había recibido, si bien al principio le note algo tenso pues no había contado con él, tras una ardua artimaña por mi parte, pues una es experta en eso., acabe haciéndole una suculenta y magistral mamada que le hizo perder el sentido así como los pequeños celos que hubieran podido surgir. Me sorprendió, posteriormente cuando me dijo que si tan bien me lo había pasado que concertara un encentro con el zapatero, para un trio pues añoraba de menos estos eventos tras la marcha del uruguayo. Pase al día siguiente por la zapatería del viejo Manuel que era como se llamaba el , para proponerle esa bonita fiesta, deseando una se realizara ya pues me imaginaba las atenciones de ambos y mi conejito hacia aguas pensando lo que por allí iba a recibir. El viejo quedo algo sorprendido por la aceptación a aquello de mi marido y la propuesta de este, aceptando sin miramientos pues como me dijo, no iba a perder la oportunidad de volver a cojer a una diva del sexo y más con mi marido de testigo, pues le causaba un morbo que jamás había tenido.


Tengo que decirles que el encuentro fue programado para el día siguiente en mi casa, para una cena picoteo y después dar riendas suelta a todos los sentidos, si bien cuando me iba a marchar, aquel viejo pícaro saco el cartel de vuelvo en media hora y lo puso en la puerta cerrando esta. Me miro riéndose y me dijo—Ya sabes lo que significa y además tengo que afinar el arma para que mañana no falle y me deje en mal lugar delante tu esposo, por lo que pasa a mi alcoba y ves quitándote la ropa que te voy a dar un repaso y un adelanto de lo que te espera mañana. Sumisa y deseosa de ser montada nuevamente por aquel semental de ensueño, así lo hice, y mientras él se aseo un momento, una ya lo esperaba en la cama desnuda por completo y acariciándome mi sexo para cuando entrara encenderlo y ponerlo cardiaco si ya no lo estaba. Resoplo al entrar el, ya también desnudo y con la mano balanceando su duro miembro que hoy me parecía más grueso y enorme que el primer día, diciéndome seguidamente: Ufff veo que esta hembra necesita macho y pija a raudales y eso te lo voy a proporcionar yo ahora mismo. Yo para encenderlo aún más, mientras me tocaba mi conejito descaradamente, le dije- ven aquí machote y cojeme como tú sabes que mi conchita está deseando tener dentro esa rica pija que la naturaleza te doto para hacer felices a las mujeres.


Se lanzó como un jovenzuelo en picado, y casi se carga la cama del salto, cayendo justo su cara delante de mi mojada almeja a la que sin pérdida de tiempo devoro. Una no tardo pronto en regalarle mi primer orgasmo y el a sabiendas al día siguiente tendría tiempo suficiente para recrearse más en mí, tras este mi primer glorioso momento, se puso sobre mí y con un zarpazo certero de su dura pija me cojio y recojio durante unos veinte majestuosos minutos donde me dejo sin aliento y rendida, dándome al final su rica y pastosa nata que casi ahoga mi dolorido y agradecido gazapo. Acabo sudando, pues el ímpetu y e intensidad que puso en ese largo momento lo dejo empapado, excitándome más aun al ver como por su pectoral peludo rondaban las gotas de sudor así como por su frente. Este hombre era un macho de los que hacen tilín a las mujeres nada más verlo, hasta su aroma corporal era atrayente y caliente, por lo que me abrazaba a él fuertemente para empaparme de él. Lo acariciaba y besaba tras haberme cojido así, y es se sentía orgulloso y seguro al ver cómo me tenía extasiada. Sonó el teléfono y el timbre de la puerta a la vez, haciendo romper el encanto de ese momento, por lo que decidió levantarse tras la insistencia, por lo que una, también decidí pasa al aseo y vestirme para regresar a casa, pues como siguiera allí, creo que no salía en todo el día.


Oí una voz masculina, que decía, porque tienes cerrado tan temprano, paso algo, pues fui al bar y vi no estabas tomando café, y tras preguntar por ti me asuste y pensé.. algo le paso a mi hermoano, por eso insistí también al teléfono. Además que haces así medio desnudo, es que acabas de levantarte ..-“ jodio vago está hecho”.. Anda pasa y vístete e invítame a un café. Espera, espera, dijo medio atolondrado Manuel, espera tengo visita… ¡Visita!. Y tu así , femenina es la visita? Volvió a preguntar su hermano con tono sorpresa. - Si una amiga, ..!Jodio viejo ¡ jajja reía el hermano, o sea estabas cojiendo, veo que no pierdes fuelle con los años…bueno sigue que no quiero molestar y en otro momento vengo. - En ese preciso instante, decidí salir pues me iba a marchar ya— por lo que al verme su hermano volvió a decir… Ohh menuda dama y tú te tenías callado esta relación… Encantado de conocerla señora, me llamo Jesús, a la vez que daba un par de besos, que yo correspondí gratamente diciéndole yo soy Tere, a la vez me dirige a Manuel y le dije mañana nos vemos tesoro, y perdón les interrumpa pero tengo que marcharme. Salí sabiendo era observada por la espalda y lo más seguro que mi trasero más, al que marcaba y pronunciaba la estrecha falda que ese día me había puesto, regresando a casa a contarle a Mario que la cita ya estaba realizada , aunque había tendido que pagar tributo para convencerlo. Este me dijo, yo creo que no hacía falta entre risas, pero sabiendo lo tigresa que eres, más bien creo que fue un adelanto por tu parte y aprovechando, seguro aun tienes dentro la leche de él, lubrificando de tu rico chumino, voy a descargar mi rabo que necesita también una puesta a punta para mañana. Estaba satisfecha, pero no ponía negarle ese momento, por lo que allí mismo como me tenía contra la pared, me agarro y me cojio con rabia y deseo, como demostrando quien era el macho que tenía aquella hembra en poder. Aunque no fue cuidadoso con las embestidas que me dio, lo cierto es que me excito verlo así tan fogoso, y entendía la postura de querer ser el fuerte y dominante, y como el bien decía tenia lubrificado mi conejo y aunque aseado en el interior aún quedaba leche del rabo del Zapatero, mezclándose al final con la que está recibiendo de mi esposo. Se pegó una acabada colosal al igual que una, un fuerte orgasmo, notando como por la comisura de los labios de mi conejito salía un chorro sobrante de aquel mana, deslizándose muslo abajo aun con su duro y morcillón rabo dentro de mí, taponando aquella abertura.


Me beso todo acelerado aun por su agitada respiración a la vez que me decía—Si quieres más después de ducharnos, te lo como y vuelvo a cojerte que hoy estoy salido perdido. Lo tuve que calmar y decirle que guardara fuerzas para el próximo día que espera fuese una tarde noche muy fogosa y caliente. Llego el día “D”, acicalándome bien mi conejito, pues lo rasure todo dejándolo limpito, solo con un diminuto triangulo en su cabecera para darle morbo al asunto, a la vez le afeite a Mario los huevos y todo su alrededor, dejándole su rico pollon rasurarito , pues me hacía ilusión tener esa tarde una peluda y otra afeitada para ver cual me motivaba más. Llego Manuel vestido como un galán, pues los pantalones blancos de pinzas que llevaba, acentuaban su fuerte y masculino culo así como sus recias piernas y no menos su grueso paquete,… arriba un polo azul claro con los botones abiertos por donde afloraba el matorral blanco y espeso de su pecho. Iba afeitado y peinado,y ahora me pareció un hombre de una guapura tremenda, tanto fue la sorpresa que incluso Mario al presentarse le alabo aquel semblante. Rompió Mario rápida y sabiamente el hielo que pudiera crear la situación, cuando dijo,-- Ya veo porque mi mujer se lo monta con el zapatero, sabe elegir bien lo hombres esta mujer que tengo. Ciertamente los afortunados somos nosotros dijo Manuel, o tu mejor dicho que eres su marido, pues hembras de tal calibre y liberal como ella hay pocas y permíteme que te diga y esto tómatelo como cumplido. Si no estuviera colada por ti, te la quitaba y me la llevaba a mi zapatería para remendarla bien remendada. Rieron ambos tras aquello pasando a tomar una copa de vino al salón donde había preparado una cena picoteo y charlar largo y tendido para conocernos algo mejor. Por supuesto pusimos un poco al día a Manuel de nuestra aventuras, entendiendo este rápidamente la situación nuestra de pareja, diciendo que en cierto modo envidiaba ser así, aunque para ser sincero nos dijo, que si me tuviera a mí me querría para el solo.


Me levante discretamente y me fui a la habitación de matrimonio, dejándolos a ellos hablando con un café, y tras quitarme la ropa y quedarme solo con un sugerente body medio transparente en el centro de la cama, les envié un aviso diciéndoles: -Van a seguir ahí de palique o van a venir a atender las necesidades de esta caliente dama, que ansía con desespero la compañía de un buen par de machos. Se levantaron como dos resortes y en segundos los tenía a ambos frente a la puerta mirándome y deseando poseerme rápidamente. Les pedí como favor se desnudaran ambos a la vez lentamente y en mi presencia así como con cierta sugerencia sexual, y así cumplieron llevándome a una calentura tremenda cuando por fin los dos, liberaron de sus slip, aquello dos colosos que me iban a dar una noche de ensueño. Se piropearon a su manera ellos los miembros viriles, sorprendido un poco Manuel de vérsela a Mario toda afeitada,diciéndole este que había sido obra mía. Se acercaron cada uno por un lado de la cama y agarre al unísono los dos rabos duros con sendas manos para testar su dureza y tamaño aunque este ya sobradamente lo conocía. La de Manuel algo más gruesa era contrarrestada por un poco más de longitud de Mario y su hermosa cabeza, por lo que dude a la hora de llevarme primero una a la boca. Termine por juntarla y tras rozar sus cabezas, las lamí y chupe como mi boca me permitía, pues semejantes falos gordos y duros eran difícil de digerir enteros. Les agarre las pelotas a ambos pues aquellos monstruos se mantenían tiesos y rígidos por si solos y me recree en ellas con mis calientes manos, sobándolas hasta hacerlos gemir a los dos. Volver a agarrar aquellos dos pollones y con las cabezas mojadas por mi saliva las frote entre ellas para darle morbo a ellos. Les gusto sentir en sus pijas el roce de otras pues no tardaron en asomar por sus dos descapulladas cabezas las primeras gotas transparentes de líquido, delatando estaban ardiendo de placer. La mano de Manuel ya andaba hacía rato en mi conejo y era tanto el placer que recibía que me hacía entornar a veces los ojos. Mientras Mario me pellizcaba mis duros pezones haciendo aún más placentero ese glorioso momento. Al final Mario se bajó a comer a mi pilón, pues sus dedos ya delataban estaba listo y próximo a acabar, por lo que sin ningún miramiento y con toda la confianza me abrió las piernas bien abiertas para dejarlo bien preparado y comenzó a darle una comida tan rica que ahora les puedo garantizar, hay vida más allá, pues vi el paraíso, las estrellas y los ángeles celestiales y un mar de nubes donde flotaba yo desnuda. Que orgasmo le regale, tan fuerte y profundo que casi me atraganto con el rabo de mi marido el cual en ese momento degustaba. Siguió comiendo aunque mi cadera estaba levantada y pegado mi sexo a su boca pidiéndole parara, pero el devoraba y devoraba con más ansia aun mi rica concha. Ummm dijo mi marido—que bien te lo sabe comer tesoro, te tiene rendida…. Soltando en ese momento la boca Manuel para decir este.--. Pues ahora vas a ver cuándo la coja como se pone, parece una tigresa en celo,, pero que te voy a contar yo a ti si lo sabes mejor que yo. Se puso a mi lado el viejo zapatero y tomándome con decisión por la cadera me llevo a sentarme sobre el, pero dándole una mi espalda. Me clave en su estaca lentamente, no sin soltar unos gemidos de placer y agarrándome por los pechos descaradamente me atrajo hacia atrás tumbándose él y pegando mi espalda contra su pecho. Sur garfios sobaban mis tetas con descaro pero con maestría, mientras mi sexo abierto como una flor iba recibiendo las acometidas lentas pero bien guiadas de aquel tremendo rabo que entraba y salía dando un placer difícil de describir. Mario que se había quedado momentáneamente en fuera de juego por la decisión de aquel viejo experto, paso rápidamente al ataque y tras agacharse flexionando sus piernas delante de mi cara me ofreció su duro y palpitante rabo para que se lo comiera. Se lo agarre con ambas manos y comencé a comerlo fuertemente y con hambre de rabo, alabando el viejo zapatero la forma que se lo hacía a mi marido, pues me animaba diciendo: chúpaselo más tesoro, sigue así chupándoselo que mira que gordo y duro lo tiene. Chúpale esa hermosa cabeza y cómele los huevos que veras los ricos que están.


Mientras iba recibiendo los largos y gruesos centímetros de su estaca en mi conejo, que hacia las delicias de este, por lo que apenas pude darme cuenta que me llevaba un orgasmo de una intensidad que me dejo varios segundos sin aliento. Mi cabeza cayó a un lado de la del viejo semental que ahora me susurraba al oído palabras calientes mientras Mario seguía dándome rapo por la boca. Sin darme cuenta con el ardor del momento, le dije, ayúdame tesoro a comer que este me ahoga con tanto rabo.. No me di cuenta si eso le gustaría pues desconocía sus gustos, pero en el fragor de aquella batalla una no estaba para pensar, sorprendiéndome la respuesta del viejo cuando dijo,.. Nunca chupe ninguna, pero alguna vez tenía que ser la primera, por lo que ante la sorpresa de la respuesta, saque de mi boca aquella gorda cabeza y se la ofrecí mirándolo de reojo, pues su cara estaba junto a la mía por aquella postura en la que me tenía ensartada. Comenzó con miedo a chuparla pero rápidamente lo hacía bien, pues Mario medio sorprendido por los acontecimientos ahora también gemía ante aquella mamada. Me tire como pude yo a comerle los huevos mientras el viejo hacía lo propio con la punta del rabo de mi marido, acelerando a veces con golpes secos las embestidas , provocándome más placer si cabe aun.. La postura de Mario le estaba cansando, pues así con las piernas flexionadas y aunque estaba bien atendido, le agotaba; se tuvo que incorporar y ante nuestra sorpresa se dirigió a mi sexo que aún estaba siendo ensartado por aquella gloriosa estaca. Comenzó a chuparlo mientras veía en primer plano como el pollon del viejo zapatero entraba y salía en sus narices, rozando con su boca también el cuerpo de este mientras me comía parte de mi conejito. Volví ahora a acabar explosivamente gritando como una posesa, con alaridos de placer ante aquel colosal polvo , incorporándome levemente ante los impulsos de aquel orgasmos galáctico , viendo como mi marido seguía comiendo mi sexo mientras ante mi sorpresas con una de sus manos sobaba los enorme y peludos huevos del viejo. Encendido como estaba mi marido, pues los ojos eran de ciervo en celo, agarro con descaro aquel pollon y sacándolo de mi conejo momentáneamente lo chupo fuertemente a la vez que apretaba en sus duros huevos a los que sobaba fuertemente.


El viejo con la respiración entrecortada, agradeció aquel agasajo y le decía, con cuidado con cuidado que me voy, que me vas hacer explotar , para para… Mario vio que aquello podía explotarle en la cara y volvió a metérmela a la vez que seguía sobándole los huevos y comiendo fuete mi conejo, ahora con aquel misil nuevamente dentro de mí.. Le dijo nuevamente separando la boca pero sin soltar los huevos, .. Llénala de leche, córrete bien y dale toda tu nata que la lubrifique bien que voy a cojerla nada más acabes tú. No pudo ni un segundo aguantar más aquel viejo semental soltando unos tremendos gemidos de macho bravío, comenzando a vomitar dentro de mí, aquel monstruo de gorda cabeza. Mario se levantó y puso ante nuestra sorpresa su duro rabo junto aquel que afloraba las ultimas gotas, y forzando una doble penetración por mi conejo dilatado, metió también estaca, no sin antes hacerme soltar unos quejido y advertencia , intentando no lo hiciera pues me iba a rajar en dos. Hizo caso omiso y cuando tenía media dentro, de un fuerte golpe cadera me la clavo entera, comenzando a culear sobre mi cuerpo que ahora recibía dos duras estacas por el mismo agujero, agradeciendo que la del viejo zapatero había perdido un poco de fuelle tras la acabada y no estaba tan rígida, aunque se mantenía morcillona y gorda. Mario estaba encendido y su pija rozaba con la de su homologo y compañero de faena, así como en las estrechas paredes de mi sexo, provocándome tras unas pocas de embestidas mi último orgasmos del evento, haciendo que mi marido soltase también sus líquidos casi al instante. Fue un final apoteósico y difícil de igualar, quedando una en medio de la cama y con ellos a ambos lados, una vez liberada de aquellos dos portentos del sexo, y supurando mi conejo leche a raudales de aquellas dos acometidas. El Viejo dijo que aquello había sido algo grandioso y difícil de contar, pues nadie creería aquel caliente encuentro, estando sorprendido también de su actitud, pues hasta ese día nunca había chupado ni se le había pasado por la cabeza comer un rabo, y menos que se la comiera el marido de la mujer a la que se estaba cojiendo.. Eso sí que era grandioso..


Mario dijo que todo era comenzar, pues a él le paso algo igual cuando me conoció a mí, y ahora no ponía trabas en el sexo, pues piensa que lo mejor es disfrutar y pasarlo bien sin tapujos- Y hablando de disfrutar, les corte yo, es lo voy hacer dentro de un rato cuando dejen de hablar y se recuperen estos dos medios kilos de carne que me voy a comer a la parrilla vuelta y vuela poco hecha, mientras a la vez las agarre con sendas manos y las balanceaba, morcillonas como estaban cerca de mi cara, comenzando a limpiarles las cabezas pues alguna aun tenia restos de la última acabada. Me encanta chupárosla a los dos les dije, y no les cuento cuando me montan, pero eso si Mario, no vuelvas a meterlas las dos por el mismo sitio que me destrozas. Se reían ambos por mi soltura y desparpajo al contarle las cosas, a la vez que el viejo me dijo—Tesoro es tuya y te la puedes comer las veces que desees, pues cubrirte te voy cubrir cada vez que la tenga dura, eso te lo garantizo y me da igual este tu marido o no, pues hembra como tú no es de un solo macho y aquí vas a tener dos para saciarte. Mario me miro riendo y dijo me dijo—Vas a tener que volver a arreglar la habitación de invitados, que este se nos viene a casa… Riendo ambos a la vez que el viejo zapatero decía: y que vas a dormir tú en ella?, pues yo, si me vengo, de esta cama no me bajan aunque duerma en el fino… bueno en el filo pero clavado… No necesitaron mucho pues la picante conversación les hizo levantar rápido el arsenal a los dos y más con mis atenciones bucales, pues no había cejado de agasajarlas con besos y lametones, por lo que les propuse que deseaba ser el relleno de un sándwiches, entendiendo ellos a la perfección mi petición. Pasando tras un rápido calentamiento a estar nuevamente empalada por los dos, aunque ahora había diversificado aquellos colosos, a mis dos agujero, siendo Manuel el viejo zapatero el que inauguraba para él, mi puerta trasera, diciendo que era la primera a la que trabajaba por ahí, notándose eso sí, estar muy a gusto y suelto para ser un primerizo por atrás. No les voy a aburrir más, pues se lo pueden imaginar cómo me dejaron,.. “sin sentido fundida”.. Aunque ellos tampoco quedaron para muchos trotes, pues el amanecer nos sorprendió a los tres en la cama allí revueltos, estando una, medio abrazada a ambos. Me levante y prepare el desayuno tras una reconstituyente ducha, despidiendo momentáneamente a Manuel pues tenía que ir a abrir la zapatería, recordándome el , que tenía un cartel al que le gustaba hacer uso y así tomarse un descanso, y que llevara a Mario y así las atenciones eran completas.