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Me rompieron el amor entre tres

Ahora que la oscuridad del cuarto me impide ver y que tan solo me guio por los sentidos del tacto (dos manos cubriendo mi pecho y mi estomago), el olfato (el olor a sexo, a fluidos secos sobre mi cuerpo), el oído (lo sonidos de los dos hombres que me rodean) y el gusto (una boca reseca por el propio agotamiento y los líquidos no repuestos) rememoro el por que se ha llegado a esta situación en la que lo que fue amor con tres vértices no relacionados se ha convertido en una relación sexual a tres bandas. A un lado se encontraba mi esposo al que primero entregue mi cuerpo y luego mi corazón y al otro el amante al que entregue mi corazón y mi cuerpo y ahora los dos poseían mi cuerpo, el corazón lo habían perdido... Cuando la relación con mi marido se fue deteriorando, apagando o se hizo insoportable, me refugie en Internet, en los libros, en mi refugio del cuarto que había dejado mi hija al irse de casa por problemas con su padrastro. La fuerza que había tenido mi cuerpo alto (1,73 cms.) mi figura estilizada con las curvas que me dio la maternidad, mi pelo moreno, negro se había apagado, se marchitaba, ni siquiera los pezones de mis pechos mantenían la dureza ni me rozaban la camiseta o el sujetador cuando esporádicamente me excitaba...


En mi amante (para que poner nombres) se unieron las dos cosas, Internet (donde nos conocimos) y los libros (que el vendía en un local) y a partir de esto, de sus consejos, muy alejados de mis intereses laborales (yo buscaba vademecums y manuales profesionales) y el me recomendaba libros de auto-ayuda, de relaciones, de autoestima para reparar mi animo y confirmarme lo que ya habíamos hablado en largas madrugadas frente a la pantalla... Me hablaba de aventuras extra matrimoniales, de dedicarme a mi misma, de cumplir mi fantasía de sentirme amada y deseada después de mucho tiempo no siendo correspondida en una relación marital “muerta”, controlada, y obviada en mis deseos. Cuantas veces repase los mostradores de su local buscando un titulo al azar o simplemente retrasando mi regreso a casa después del trabajo, cuantas veces, el me puso un libro en las manos y me lo llevaba sabiendo que en el iba a encontrar la respuesta a mi dolor de ese día en concreto... y cuantas veces comentábamos frente a frente lo que nos transmitía, deseando llegar a la pantalla para desde el “falso” anonimato de la pantalla dar rienda suelta a nuestros deseos y pasiones. La tarde que se hizo la hora de cerrar y me quede con la excusa de un café después, no tomamos café, ni siquiera salimos, hicimos el amor en el sofá de la tienda, sin luz, con la inexperiencia de los amantes que no se conocen, sin saber el que mi punto débil era ese punto intermedio entre el ombligo y la linea del bikini que con solo acariciarlo hacia que me corriese. Pero supo ser delicado, me desnudo cuando el solo se había desabrochado la camisa, me comió los pezones mientras yo le desabrochaba el cinturón buscando su sexo.


Tumbados en el exiguo sofá se arrodillo para darme placer con su lengua en mi sexo, acaricio mi ano con círculos cadenciosos y me penetro con sus dedos... Mi corazón ya era de el y ahora lo era mi cuerpo, con el pulgar y el indice penetro mis dos agujeros dándome un placer que recordaba y que había salido a mis poros. Y cuando mis convulsiones por el orgasmo se hicieron manifiestas, no tuve descanso, con su mano en mi boca, saboreando mis jugos me penetro, dulce, sin prisa, llenando mi sexo con deseo, calor y tras otro orgasmo un potente chorro de su semen. Luego seguir explorándonos, su sensibilidad al limpiar su pija con mi boca, mi imposibilidad de ni siquiera rozar mi clítoris después de dos orgasmos, mi facilidad de introducirme un dedo, o dos en el ano. Su sorpresa cuando fui reciproca y le bese y chupe con un “ pétalo de rosa”,... su segunda eyaculación en mi boca, con un sabor que el achaco a su gusto por comer piña pero que mi me supo a miel. Y luego la despedida, el recoger nuestras ropas y guardarse el mis braguitas como recuerdo (violetas tipo culotte con puntillas), en su coche mientras me acompañaba a casa notaba mi desnudez contra las costuras en un sexo excitado. Al entrar en casa inconscientemente mi suerte ya estaba echada. Si bien dicen que las mujeres somos mas capaces de guardar la compostura y los secretos nada podemos hacer cuando se buscan ex profeso, a mi marido no le pasaron por alto mis retrasos al llegar a casa, mi ausencia frente al ordenador, el aumento de mi biblioteca, mi arreglarme mas para el trabajo... y para el momento en que yo salia de la librería el ya había conseguido acceso a mi cuenta de correo electrónico, a los mensajes de mi teléfono y a la memoria cache del ordenador donde si bien no había fotos ( esa intimidad era miá y solo miá) pudo deducir que había una tercera persona.


Así que en nuestras escasas conversaciones se acrecentaron sus alusiones a una posible solución a nuestros problemas y a “salvar” la familia a través de explorar nuevas situaciones, introducir mas morbo en nuestra vida incluyendo a terceras personas, y ahora tenia ya hasta al candidato, por lo menos sabia que mi aprobación la podía conseguir y yo ya no le pertenecía en el corazón. Después del tercer encuentro con mi amante y en uno de los pocos momentos que tuvimos sexo mi marido y yo, no era hacer el amor, aunque sabiendo todo lo que sabia de mi consiguió arrancarme tres orgasmos de la forma que el lo hacia habitualmente, permitiéndome masturbarme mientras me penetraba a cuatro patas inmóvil, con su pene dentro de mi, sin moverlo, en mi vagina o en mi culo o alternando, y explotando cuando veía que mi autosatisfacción se podía compaginar con su eyaculación. Todavía en la cama me confeso que lo sabia todo, pautando los datos que poseía, lo que le daba el poder que da el saberse informado y tener todos los datos. Mis negaciones caían una a una al ver mis propios mails, mis ausencias en momentos que yo estaba con mi amante, mis argumentos caían uno a uno, incluso el decir que solo era un amigo, librero cayo cuando me dijo que se conocían, que habían hablado y habían convenido mi futuro. Para demostrármelo y hacer caer mis ultimas reticencias a creer que estaba descubierta, para convencerme de que podía ser solución a lo nuestro, saco de un cajón lo que yo creí que no iba a recuperar más, mi culotte lila con puntillas que había entregado mi primera vez...


No iba a seguir negando, no iba a seguir ocultando, así que después de darme tiempo para poder confirmarlo con mi amante, al que pase de desear a abofetear por su confesión ya escuchar sus argumentos para convencerme de que lo que me iba a proponer mi marido iba a ser bueno para los tres. Cuando volvimos de unas terribles vacaciones donde en teoría íbamos arreglar las cosas sin éxito, mi marido llamo a mi amante, y se han encontrado en una entrevista irreal, donde yo era el objeto de los dos sujetos. Donde los dos se declaraban enamorados de mi sin intención de renegar a mi compañía. Después de ellos me han llamado y paseábamos los tres por la ciudad, largos paseos, agarrando una mano o la otra... A veces se encontraban en la cafetería sin mí, hablaban mucho. Tenían la pena general, tenían un problema los dos... Ellos estaban enamorados en mí... A veces llegaban juntos a mi trabajo, los dos borrachos y con los ramos de flores y me ponían en el brete con una frase: ¡ESCOGE!!! Con mi amante deje los encuentros furtivos, con mi marido ya no había. Hemos dejado de encontrarnos y tener sexo. Me prometía a mi misma que lo olvidaré, que esto no repetirá. Pero no podía olvidarlo. Siempre pensaba en ello... Cuando la situación se volvió insostenible y mis sexo era el que regia mi voluntad se pusieron de acuerdo para no perder lo que tenían perdido y recuperarlo a MEDIAS!!:.. Una vez se han puesto de acuerdo y han decidido hacerme el regalo de cumpleaños... Enviamos a los niños con el suegro. Y nos hemos encontrado los tres en nuestra casa. Éramos ya buenos amigos, y comprendíamos que queremos, no lo negábamos Todos nosotros teníamos vergüenza mucho y temor... Pero con un poco de vino, nos hemos relajado... Comenzamos en el sofá de casa... mi amante me besaba... Mucho tiempo como él sabe (OMG que besos) ... Y mi marido me ha comenzado a acariciar despacio por la espalda quitándome la ropa y dejándome desnuda.


Sentir 4 manos acariciándome, pugnando por mis ropas, subir desnuda para meter dentro de mi ser el pene de mi amante, mientras mi marido me sujetaba las caderas haciendo mas profunda la penetración, dejarle gozar mientras mi deseo aumentaba y permitirle que se corriera en mi boca para aclarar su sabor con un trago de vino. La situación, la falta de ocasiones y el desconocimiento impidieron mi orgasmo. Pero tenía muchas ganas, y me gustaba el contacto con él... Él fue primero. Recibir el orgasmo fue solamente con el marido, porque él sabe como hacerlo conmigo, apoyada en el sofá, dejándome masturbar mientras notaba su sexo dentro, mientras acariciaba el sexo flácido de mi amante mientras con ternura me acariaba por la cabeza o besaba... Y luego el orgasmo, mio, de mi marido y de mi amante. Pero algo se había roto. Después de esto el contacto entre los tres se corto, mi amante ha desaparecido. No sabía que pensar. Pensaba que algo ha pasado malo. He encontrado teléfono de su madre, he llamado. ;Me ha dicho que su hijo había desaparecido, que no sabe donde localizarle. Su teléfono no respondía. Pero cada día le escribía cartas largas a su mail, su teléfono en ninguna parte... El teléfono siempre desconectado, pero a veces por la noche me llegaban los mensajes de la entrega y de que se habían leído... Pensaba que él esconde la tarjeta telefónica... Pensaba todo, sobre la cárcel, y sobre el manicomio, y sobre el arresto domiciliario.... 4 meses escribí a teléfono desconectado.... Después yoempecé a correr por las noches a su casa y mirar las ventanas... Una vez lo he visto en la ventana... Una vez él ha salido de la casa con el bastón... He ido cerca de él, hablábamos... Él ha contado que se había roto el pie.... Que su madre cortaba la tarjeta telefónica con las tijeras, cuando ha sabido que él quería casarse con una mujer con 3 niños... Esto era el arresto domiciliario ejercido por un familiar con el que debía convivir obligado por las circunstancias... Cuando se recupero y retomo la venta de libros, Salía de la oficina, le traía el té caliente en termos, los pastelillos, preparaba para el la comida... Le compraba las cosas calientes, el gorro, las manoplas de piel, los calcetines calientes, la bufanda... Por la tarde lo ayudaba poner los libros en las cajas, e íbamos juntos a la parada. Él era frío conmigo, distante.... Hasta que me reconoció que había otra mujer... Él iba no a la parada, a su oficina y le esperaba muchas horas... Y yo me decía que no lo quería, desdeñaba, despreciaba, pero a veces usaba su enamoramiento, porque esto es agradable...


Me era interesante saber quien esta mujer... Una vez los he visto juntos... He hecho una cosa loca... He entrado junto con ellos en el autobús... Él me veía... Él me miraba todo el camino... Hemos salido en una parada a la otra parte de la ciudad... Después, él por los ojos me ha pedido esperar, la ha acompañado a casa, y hemos ido juntos deshaciendo el camino... Quería desmontarle su enamoramientos, no se si vengarme o saber lo que otros habían averiguado de mi. He encontrado a esta mujer en Internet. Bajo el nombre de un hombre y una foto falsa me comunicaba mucho tiempo con ella. Se ha enamorado de este hombre no existente... Tanto el como yo teníamos las claves de acceso. A veces el la escribía, a veces yo... Él ha visto que no lo quiere, que hizo caso a su madre por salir de su amor hacia mi... Mi marido fue participe de esta trama, sabia de la existencia y para poder liberarnos quisimos llegar un paso mas allá, que se viesen con la esperanza de hacerla participe de nuestro deseo, pero no cuajo, ni un a visita a sauna, ni cenas cargadas de vino hicieron que saltase la chispa entre mi marido y esa mujer burda, mayor que nosotros y por la que mi marido no se sentía atraído. Decidimos seguir los tres con nuestros encuentros, espaciados. Una vez les he hecho el regalo también por el cumpleaños de mi amante. He cosido traje oriental, he preparado la música y el baile. Bailaba para mis 2 hombres la danza del vientre con el traje. Estaban en shock!!! Tal sorpresa no la esperaban. Y después de esto el sexo fue hermoso, me sentí homenajeada, como una odalisca que podía disponer de su harén, atendían mis deseos de acariciarme, de tocarme, de penetrarme y de cumplir mi fantasía de que mi sexo fuese cubierto por mi marido y mi culo fuese penetrado por mi amante, fue mi regalo.


El cumpleaños de mi marido también tuvo celebración. Arrendamos un apartamento con 2 habitaciones y contratamos una muchacha para un masaje erótico con final feliz pero sin penetración. Solamente el masaje con las manos. Los hemos dejado en una habitación, y yo con mi amante nos hemos ido a la otra habitación para gozar del sexo los dos solos, donde el podía mostrarse tierno, y yo poder dar rienda sueltas a la pasión que sentía por el. Esta muchacha no ha gustado a mi marido, y si bien se corrió, él la despidió del apartamento llegándose rápidamente a nuestra habitación y se ha juntado. Le gustaba observar como hacíamos el amor, y vimos que la magia se iba rompiendo. Después de esto nosotros comprendimos que los tres es inconveniente y empezó a cambiar. En los siguientes encuentros uno esperaba en otra habitación y se alternaban. Era así mejor pero mi sentimiento de ser un objeto sexual se fue acentuando, .esto era solamente el sexo... mi amante se iba rápidamente, nos abandonaba, dejándome en lo que yo ya no deseaba, a mi marido. Él siempre tenía prisa, porque él teme mucho pareja y el otro tenia prisa por correrse sobre mi cuerpo. Poco a poco los encuentros se hacían más raros... Comprendía que he perdido la magia del enamoramiento que había entre nosotros... Y sin amor no me es interesante y no es necesario...


Y hoy después de dos años de una relación a tres bandas, en 2010, en lo que pretendo ser la ultima noche con ellos dos, después de pedirles que no me abandonen y durmamos juntos lo rememoro para quien quiera oírlo. Como promesa de que no va a volver a pasar. He comprendido que la dependencia de este amor se puede sanar solamente por medio de otro hombre nuevo y cambiar la atención, alejarme. A día de hoy no estoy con mi marido ni con mi amante y he encontrado en Internet otras personas, pero no he repetido lo que esos tiempos pase.