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El arco iris


“Arco iris al amanecer, agua antes del anochecer; tarde de arcos, mañana de charcos” Si creemos lo que nos dicen los viejos refranes, un arcoíris presagia aguacero. ¿Pero quién se quejaría de la lluvia cuando se disfruta del sexo? Para este original parte meteorológico, no hay que temer ni la violencia de la tormenta ni la suavidad de una llovizna de placer.


La postura del arcoíris es mucho menos relajante que otras posiciones de costado. Además exige una atención especial para poderse realizar. Pero una vez situados, ¡qué espectáculo! Si se cuenta con un espejo sobre o junto a la cama, podrá apreciarse la coreografía. La complejidad de la superposición de los cuerpos del hombre y la mujer forman una posición escultural. La mujer se echa de costado, con las piernas estiradas. El hombre, también de lado, se desliza entre los muslos de ella con las piernas tensadas, pies contra cabeza. Ella mantiene una de las piernas sobre el lecho y apoya la otra sobre la cadera de su amado. Él, penetrando con las piernas juntas, pliega su torso de forma que pueda sostener y acariciar con las manos los hombros de su compañera. Ella agarra los pies o tobillos de su amante y tira hacia sí. Esta posición también se llama “el arco tensado” porque así, el hombre parece un arco, la mujer una flecha.


El ángulo de penetración es poco habitual, ya que ambos cuerpos están invertidos uno respecto al otro. Por eso, la mujer nunca ha vivido este tipo de sensaciones, el pene frota lateralmente contra su vagina, cuya apertura está estrechada. Para el hombre, como cada vez que su pene esta a buen recaudo, el placer proviene de los frotamientos del sexo masculino en toda su longitud contra las mucosas vaginales húmedas y ardientes. Sin embargo, los movimientos de ambos amantes carecen de amplitud y de vigor y no dejan alcanzar al orgasmo. ¡Pero tampoco importa! ¿Por qué limitarse a una sola postura en el acto sexual? Los cuerpos siempre en búsqueda de placeres se descubren e incrementan el deseo de fusión conjunta. Después del arcoíris, un preliminar amoroso terriblemente agradable, partiréis en otros revoloteos hasta el goce último.