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La posición del compás


¡Aumenta tus posibilidades! Existen varias posiciones del Kamasutra en las que el hombre está sobre la mujer al tiempo que abre sus piernas. Una de ellas es la del compás, en las que él se coloca sobre ella para convertirse en el mejor de los caballeros.


¿Y si por una vez la postura de Andrómaca se convirtiese en la de Héctor? ¿Si el caballero estuviera sobre su montura sin conformarse con ser sólo un misionero? En la postura del compás el amante consigue estar a la vez encima y rodearla con sus piernas. No es fácil, pero se puede hacer. Para ello, la mujer se echa boca arriba y el hombre se sienta sobre ella, asegurándose de que sus piernas la rodean. Mantiene su frágil equilibrio colocando sus manos sobre los hombros de su amante. Puede usarlo, además, para reforzar su impulso y acelerar la cadencia. En esta posición, él puede iniciar la penetración. Ella también tiene que abrir sus piernas para darle paso hacia su vagina. Sentirá su sexo comprimido en ella al tiempo que su bajo vientre frota su clítoris. Puede cerrar sus piernas para dar más sensaciones a su pareja y aprisionar la fuente del placer.


La postura del compás se parece mucho al instrumento de geometría. Cada uno elige el ángulo que formaran sus piernas. El hombre las tensa más o menos para mayor comodidad o fuerza. En el caso de ella, esto cambiará la fuerza de la penetración. En todo caso, la postura exige una gran fuerza. El amante puede arrepentirse de no ir más a menudo al gimnasio. Los más atléticos conseguirán deshacerse del soporte de sus manos para acariciar a su pareja y estimular su clítoris. Formando una estrella con sus piernas, los amantes se unen únicamente por los sexos. La postura del compás no favorece la proximidad, lo más que se puede conseguir son besos apasionados. Ideal para amantes puestos en el tema, que busquen sexo original y juegos sexuales innovadores. Con la posición del compás, se resarcirán de aquellos horribles recuerdos de dibujo técnico. Fuente: doctissimo.es