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La canción de cuna


La posición de la canción de cuna se hace con dulzura y serenidad. El secreto está en un balanceo casi incontrolable que dará vértigo a los amantes. Los esfuerzos serán grandes pero así aprenderán a conocerse y amarse mejor, con más cariño. Hace mucho tiempo que Mamá te cantaba nanas antes de dormir. Eran esos tiernos momentos cuando se podía dormir al sonido de su dulce voz, mecido en su cuna por una mano protectora. La posición de la canción de cuna nos hace recordar estas sensaciones pasadas. Apacible y a la vez maravilloso, este arrullo es de amantes que siempre buscan voluptuosidad.


El hombre se sienta en la cama, deja una pierna estirada y pliega la otra bajo su trasero. Puede encontrar su punto de equilibrio recostándose, sino le resultará muy incómodo. La mujer se sienta frente a él, sobre su pierna plegada; pone sus pies en los hombros de su amante, que sujeta sus piernas con las manos.


Ella está difícilmente cómoda. Se apoya con sus manos si quiere, pero esta posición se suele practicar sin soporte. Sólo la pierna de su amante la sostiene y hay riesgo de caerse en cualquier momento. El hombre tiene que sujetarla mientras la penetra y la mueve con sus manos de adelante atrás. Da comienzo el balanceo constante de la canción de cuna. La mujer se deja caer ligeramente en el instante que el hombre la agarra para que se yerga. El encuentro sexual es suave y agradable, la penetración no es profunda pero permite a la pareja gozar de su placer sosegadamente. Ni a trompicones, ni brusco: la canción de cuna erótica deja a los enamorados contarse cuentos de caricias, besos y miradas profundas.


Por desgracia, esta difícil postura es para los amantes más flexibles y activos, los que no temen hacer muchos esfuerzos para unos minutos de placer. La posición de la canción de cuna no se alarga por mucho tiempo, pero es una de esas que te harán pasar una buena noche. Fuente: doctissimo.es